Cuando hablar está prohibido
En este caso no se trata precisamente de censura, sino de cambios que iban a registrarse en los vuelos comerciales ya que el Ministerio de Industria de España publicó a mediados de julio la legislación que permite a los pasajeros establecer comunicaciones telefónicas a más de 3000 metros de altura, siempre que su prestador de telefonía móvil disponga de antenas que permitan dicha comunicación.

Y, aunque los acuerdos entre las compañías de telefonía móvil y las aerolíneas estaban bien encaminadas, finalmente, las autoridades de las mayores empresas aéreas admiten que no hay plazos definidos para incorporar este servicio, que ya está en vigencia desde hace algunos meses en otros países de la Unión Europea.
La reticencia a poner en marcha el servicio se debe, primero a la alta tarifa que debe cobrarse por el mismo, haciendo mínimo su uso, y segundo y no menos importante, se relaciona con el hecho de que, si gran parte de los pasajeros utilizan ese servicio al mismo tiempo, el ruido que se produciría en la cabina provocaría un verdadero caos.
El proyecto aún se mantiene firme, por lo que dependerá, en gran medida de los acuerdos logrados entre los empresarios y las utilidades que este servicio pueda brindale a los pasajeros.
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